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Manda el pueblo

Aprender a mandar, esa es la cuestión

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Aprender a mandar

El artículo 1 de la Constitución Española dice que el pueblo debe aprender a mandar y el Estado debe aprender a obedecer:

La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. (Art. 1 de nuestra norma fundamental)

En la práctica, el pueblo no sabe mandar y el Estado no sabe obedecer. Debemos aprender a mandar y debemos enseñar al Estado a obedecer.

Sin aprender a mandar no hay democracia

Democracia es el gobierno del pueblo, pero como el pueblo no sabe mandar, se limita a elegir cada cuatro años a quienes mandan en nuestro lugar. Les entregamos nuestros poderes para que los ejerzan sobre nosotros; ahora bien, eso no es la democracia.

Democracia consiste en asegurarnos que las minorías elegidas para representarnos realmente obedecen nuestras directrices y trabajan para nosotros: se encuentran bajo el control de las mayorías. El poder debe fluir de abajo a arriba, de las mayorías a las minorías y no al revés.

Pero para eso, el pueblo —la mayoría de los ciudadanos— tiene que aprender a mandar; y las minorías que nos representan tienen que aprender a obedecer.

Cómo aprender a mandar

La mejor escuela para que el pueblo aprenda a mandar y enseñe al Estado a servir y obedecer es la Asamblea ciudadana. ¡Siempre que consigamos que las asambleas funcionen de forma horizontal e igualitaria, claro está!

De hecho, las leyes obligan a que toda organización política o asociación civil tenga una estructura democrática, y eso significa que la totalidad de sus miembros —la Asamblea— debe elegir a sus órganos directivos.

Y la historia vuelve a repetirse. Elegir a quien te gobierna no es democracia. Lo que sucedía a nivel nacional vuelve a mostrarse ahora a nivel de organización. Como la gente normal y corriente no sabemos mandar, es la minoría elegida la que se hace con el poder de la organización y comienza a representarse a sí misma, y no a la mayoría que la eligió.

Por eso las mayorías tenemos que aprender a mandar, es decir, a organizarnos, a empoderarnos, a ser dueños de nuestro destino como comunidad, como sociedad, como planeta.

La asamblea manda

Las asambleas de PODEMOS PUERTOLLANO

En PODEMOS PUERTOLLANO hay dos Asambleas ciudadanas. Una es la Asamblea del PARTIDO y otra la Asamblea del CÍRCULO.

La Asamblea del PARTIDO está compuesta actualmente por unos tres centenares de personas inscritas en PODEMOS en nuestro municipio. La Asamblea del CÍRCULO está compuesta por los asistentes (inscritos o no) a cada reunión del Círculo, que es un número variable: pueden ser 20, 200, etc.

Ambas asambleas, la del PARTIDO y la del CÍRCULO, son ciudadanas, ya que están compuestas por gente normal y corriente, y ambas son PODEMOS PUERTOLLANO, ya que tanto el PARTIDO como el CÍRCULO obedecen a este nombre. Y ambas asambleas son soberanas, lo que quiere decir  que ellas son el máximo órgano de decisión en el PARTIDO y en el CÍRCULO respectivamente.

Quién manda en el Partido

Así como a nivel nacional el pueblo debe mandar y el Estado debe obedecer (según la Constitución), en el partido PODEMOS PUERTOLLANO la asamblea debe mandar y el Consejo ciudadano debe obedecer (según los estatutos de PODEMOS).

Según los Estatutos de PODEMOS (art. 30) corresponde a la Asamblea determinar programas y pactos, elegir y revocar cargos internos y externos, definir las funciones de los cargos, aprobar y modificar reglamentos, etc. De manera ordinaria, el Consejo convocará asamblea cada dos años para decidir todos estos asuntos por vía telemática. Pero también se pueden convocar en cualquier momento asambleas extraordinarias, presenciales, siempre que se deje pasar al menos un año entre dos de ellas (art. 31).  Las asambleas extraordinarias tienen las mismas competencias que las ordinarias.

Podrán convocar asambleas ciudadanas extraordinarias no solo el Secretario General o el Consejo, sino un 25% de los inscritos o incluso el Círculo de PODEMOS PUERTOLLANO. La organización técnica del proceso de las Asambleas corre a cuenta del Consejo Ciudadano, y la Comisión de Garantías Democráticas Autonómica velará por el cumplimiento de esta exigencia. Todo esto está explicado en el art. 31 de los Estatutos.

En el art. 33 se detalla otra forma en que la Asamblea puede tomar decisiones: la Consulta. En efecto, el Secretario General, el Consejo, los inscritos o el Círculo no solo pueden convocar Asambleas ciudadanas, sino también Consultas vinculantes al conjunto de los inscritos, así como consultas vinculantes revocatorias. Pero para que estas Consultas puedan efectuarse, el Consejo debe elaborar un Reglamento que establezca los criterios y procedimientos pertinentes, y la Asamblea podrá instituir reglamentariamente mecanismos adicionales que considere necesarios.

Por lo tanto, la Asamblea manda en teoría, pero para eso debe ser convocada alguna vez, y debe tener libertad suficiente para controlar los mecanismos que hacen posible tomar decisiones. Estos mecanismos son demasiado complejos y están demasiado fuera de su alcance en la práctica, por lo que quien manda en realidad es el Consejo, con muy escasa o nula participación de la asamblea, más allá de la tradicional elección de sus gobernantes.

Quién manda en el Círculo

En el Círculo PODEMOS PUERTOLLANO no hay órganos directivos. Nadie tiene un cargo fijo, sino que todas las decisiones son tomadas por la Asamblea. Cualquier persona o equipo de trabajo puede ofrecerse voluntariamente para realizar las funciones necesarias. Si la Asamblea los acepta como responsables será únicamente hasta la Asamblea siguiente, donde podrá renovar su confianza o revocarla.

En la Asamblea Ciudadana del Círculo no hay clases, no están por un lado los que mandan y por otro los que hacen el trabajo. Cualquier persona o grupo de personas puede hacer propuestas a la Asamblea, pero es la Asamblea en su conjunto la que tiene que aceptarlas o no. Una propuesta puede consistir en pedir a la Asamblea que se pronuncie sobre algún tema, o bien determinar la conveniencia de realizar alguna actividad o proyecto. En este caso, lo normal es que quien proponga la tarea se ofrezca como responsable voluntario para ejecutar lo propuesto o para buscar un equipo de trabajo que lo pueda llevar a la práctica. En los casos en que una actividad no tiene un responsable voluntario no se podrá someter a la aprobación de la Asamblea, puesto que la Asamblea no puede obligar a nadie a trabajar. 

La Asamblea del Círculo será una escuela donde aprender a participar de forma igualitaria y altruista, cooperativa y no competitiva, tomando las decisiones de forma colectiva y democrática. En la Asamblea podemos aprender a mandar, a empoderarnos, a construirnos libremente como sociedad, controlando a la minoría que nos representa, desde la mayoría social.